Érase
una vez un mundo sin fronteras.
Érase una vez un mundo sin
idiomas.
Érase una vez un mundo de
olores, sabores, texturas, sonidos.
Érase una vez un mundo de amaneceres y atardeceres.
Érase una vez un mundo de
magia.
Érase una vez un mundo de
susurros.
Érase una vez un mundo de
frío y de calor.
Érase una vez un mundo de
orillas.
Érase una vez tu cuerpo...
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